Artículo por: Daniel Robledo

Bioshock es un videojuego creado por el desaparecido estudio americano 2K Boston. Recientemente estuvo en boca de todos debido al primer tráiler de "The Shape of Water", película dirigida por Guillermo del Toro que se estrenará a finales de año en Estados Unidos.

Aunque es una distopía ubicada en el pasado, Bioshock tiene matices que coquetean con nuestro futuro. Pertenece al género FPS (First Person Shooter): una experiencia de máxima inmersión, donde el jugador observa todo desde la perspectiva del personaje.

El protagonista es Jack, un hombre de los años 60’s que tras un accidente aéreo, se refugia en una isla en el Océano Atlántico. Ahí, Jack encuentra una batisfera dentro de un faro que lo transporta a una ciudad en ruinas debajo del mar.

Distopía del pasado

La historia de Rapture, la ciudad en ruinas, se va contando a través de grabaciones que nuestro héroe encuentra. Jack descubre que esta ciudad entró en un estado de *laissez faire, *una ideología que se resume en "dejar hacer, dejar pasar", librando a la sociedad de cualquier regla sobre sus actividades y prácticas económicas.

Como consecuencia, Rapture logró un avance científico pero, al no haber limitantes éticas, sus habitantes terminaron creando un proyecto llamado ADAM, cuyo objetivo era sobreescribir el genoma humano para brindarle al cuerpo capacidades sobrenaturales. Lo que desencadenó la caída de su sociedad.

¿Advertencia del futuro?

Al igual que obras como "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley, “1984” de George Orwell y “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury, Bioshock advierte sobre las consecuencias cuando una sociedad no responde a reglas establecidas o a un orden público.

Nos habla de ideologías políticas emparentadas al contexto actual internacional. Desarrollada en un pasado ficticio, Bioshock también nos permite analizar el presente, preparándonos para las amenazas reales de nuestro futuro.