En los últimos años, el costo para lanzar un producto de software ha caído significativamente. Por ejemplo, durante la burbuja punto com, el costo para lanzar una startup era de miles de dólares, debido en parte al costo enorme de los servidores, ancho de banda, licencias de software y renta de oficinas. Desde entonces, infraestructura en la nube (como Amazon Web Services), herramientas de desarrollo (como Github), frameworks open source (como Ruby on Rails) y servicios de back-end a la medida (como Algolia para búsquedas) han emergido para permitir desarrollar productos digitales rápidamente a una fracción mínima del costo de hace tan solo 10 años. Hoy, si tienes el tiempo y habilidades de diseño y de desarrollo, es posible construir y lanzar un producto por muy pocos dólares.

Un nuevo ecosistema de herramientas ha surgido para apoyar esta nueva manera de trabajar, permitiendo que también los equipos de diseño de producto puedan trabajar de manera más eficiente. Los equipos han pasado del proceso arcaico de crear diseños en Photoshop a usar herramientas más sofisticadas: desde herramientas de diseño colaborativo (como Sketch), plataformas de prototipado rápido (como InVision), servicios de user testing (como UserTesting.com) y herramientas donde el diseñador y el desarrollador pueden trabajar codo a codo (como Zeplin).

Todas estas herramientas apoyan en una o muchas maneras un flujo de trabajo moderno, y casi todas pueden trabajar en conjunto. El resultado: se ha vuelto más rápido convertir ideas en prototipos inmersivos que pueden ser experimentados, probados y validados antes de empezar a programar el producto.

En los siguientes años, la separación entre "diseño de producto" y "desarrollo front-end" como distintos roles va a desaparecer. Muchas empresas ya han empezado a funcionar así, contratando personas con habilidades en diseño de producto y desarrollo tecnológico, volviendo más ágil el proceso de poner en código ideas creativas.