Artículo redactado por: Luis Sokol. Imagen de la película Idiocracy.

Cuando pensamos en el futuro de nuestro intelecto, algunos dirán, ¿de qué intelecto estás hablando? Y la verdad es que no los culpo. Aunque sabemos que el ser humano es muy, muy inteligente y no por nada llevamos un doble Sapiens en el nombre de nuestra especie... ¿se podría argumentar que nuestra inteligencia se está deteriorando?

Pongamos un ejemplo: ¿Cuántos de nosotros puede pasar más de una hora o dos leyendo un texto sin distraerse, mirar el celular o de plano levantarse y hacer algo diferente? En lo personal, me es casi imposible. ¿A qué se debe esto? Según el escritor Nicholas Carr, en su artículo “Is Google making us stupid?”, nuestra falta de atención se debe al acceso inmediato que provee el Internet.

Ahora, se podría decir que eso es concentración y no inteligencia. Y así es, pero sucede que estos dos atributos van de la mano. Además, como explica Carr, nuestros cerebros tienden a adaptarse a los medios que ocupamos: nuestra mente quiere recibir información como si fuera una computadora conectada a Internet... pero, entonces, ¿qué pasa cuando tenemos 18 pestañas abiertas al mismo tiempo? Tal vez le prestemos atención a ese video de Youtube de una cabra vestida con pijama de unicornio; pero no estamos haciendo un buen trabajo de concentración o reteniendo información.

Esto puede llegar a ser peligroso: puede ocasionar que nuestros conocimientos sean amplios pero muy poco profundos. En Internet, sobre todo en redes sociales, podemos leer muchos encabezados pero no los detalles. Razón por la que muchos comienzan sus argumentos con “una vez leí en Facebook”... Y ésa, no puede ni debe de ser tomada como referencia.

Tenemos que ser conscientes de cómo consumimos información, cuánta retenemos y, por supuesto, de dónde proviene. Sé que no es sencillo leer más de cuatrocientas palabras en Internet. Por eso, querido lector que leyó hasta el final de mi nota, le agradezco y le recuerdo que el futuro del intelecto de nuestra especie entera está en sus manos.