Artículo por: Alejandra Piña

"Evolutivamente estamos preparados para lo malo, por eso damos un 80% más de importancia a las noticias malas." – José Luis Cordeiro.

La inteligencia artificial (IA) ha causado polémica y debate respecto al desplazamiento de los empleados y el uso de estos avances para causar el mal.

Aunque en lo personal he sido parte del temor e incluso grandes como Stephen Hawking, Elon Musk y Noam Chomsky han expresado su inquietud, el gran error del humano siempre ha sido satanizar lo bueno para convertirlo en malo.

Un claro ejemplo son las películas de ficción, que regularmente representan a los robots como asesinos. Sin embargo, hace poco se cruzó en mi camino José Luis Cordeiro, presidente de la World Future Society y profesor en la Universidad de la Singularidad, y su visión futurista cambió la mía.

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Imagen: Mike Aglio / Getty Image

¿A quién hay que temer?

Cordeiro ha asegurado que la estupidez humana es más temible, pues los robots serán mucho más éticos y superiores que los humanos. Quizá el temor más grande acerca de la inteligencia artificial, es que desplazará a las personas en sus empleos.

Según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47% de los trabajos en Estados Unidos se verán vulnerables ante la automatización y el Banco Mundial estima cifras del 69% para la India y del 77% para China.

Sin embargo, José Antonio Lorenzo, consultor de IDC España, reconoce que será todo lo contrario, ya que "El 65% de nuestros jóvenes trabajará en los próximos años en profesiones que aún no existen".

Cordeiro apunta todo lo contrario: el trabajo desaparecerá como maldición de la humanidad y pasaremos de la escasez a la abundancia. Lo cierto es que conforme nos adaptemos a las eras por venir, seguirá habiendo necesidades en la cotidianeidad de los humanos, así que el trabajo nunca escaseará.

Como lo he citado con José Luis Cordeiro, los humanos estamos preparados para lo malo. Es evidente que para que la inteligencia artificial sea más ética que nosotros, el entrenador debe serlo.