Desde el Ártico hasta el desierto de Mojave, los hábitats marinos y terrestres han estado cambiando rápidamente. Estos cambios impactan a animales adaptados específicamente a ciertos nichos ecológicos, lo cual resulta en desplazarlos o mermar sus números. Los satélitos, por su punto de vista privilegiado, son perfectos para observer las transformaciones de estos hábitats y ayudar a los científicos a predecir los impactos en la distribución, abundancia y migración de los animales.

Los osos polares dependen en el hielo marino para casi todos los aspectos de su vida, incluyendo cazar, viajar y criar a sus hijos. Satélites de la NASA y otras agencias han estado al pendiente de estos cambios en el hielo marino desde 1979, y esta data muestra que el hielo marino del Ártico ha estado disminuyendo al menos unos 53,100 kilómetros cuadrados por año desde 1979 hasta 2015. Actualmente, el estado del oso polar parece variable: en algunas áreas del Ártico, la población ha estados diminuyendo; mientras que en otros, parece estable y posiblemente esté creciendo.

Se espera que el suroeste de Estados Unidos padezca más inundaciones con el cambio climático. Esto provocaría una pérdida de vegetación que grande que no solo afectaría a hervíboros como el ciervo mulo; su depredador más importante, el puma, sufriría aún más.