Tembló el 7 de septiembre y luego el 19. Primero un gran sismo que sacudió a la CDMX sin ocasionar estragos, pero Juchitán, Oaxaca en cambio acabó en ruinas. Sí, se genera un sentimiento de solidaridad. Pero no sería hasta el del 19 de Septiembre que el país se frenaría por completo.

Ese día se sacudió bruscamente el edificio donde trabajo en la calle de Álvaro Obregón. Salimos para rodearnos de una multitud en el camellón y las calles. Al principio tratamos de relajarnos y hasta propusimos tomarnos unas cervezas para relajarnos. Después nos enterámos que no fue solamente un susto, sino una tragedia que afectaría a Oaxaca, Guerrero, Estado de México, Puebla, Morelos y a la Ciudad de México.

Personas Heróicas

Minutos después del acontecimiento, en cuanto entendemos la magnitud de la tragedia, nos posee una desesperación por ayudar. Una profunda solidaridad se comienza a contagiar. Primero se manifiesta al caminar por las calles de las zonas afectadas buscando cómo echar la mano.

Después en gran medida a través de redes sociales donde, de repente, todos muestran una enorme preocupación por hacer lo correcto.

Enormes cantidades de personas nos acercamos a cada punto donde se alerta que se necesitan manos, solo para encontrar que ya hay otros cientos de individuos en fila. Todos queremos agarrar una pala y un pico, ser héroes. Siento que en este momento nos posee una mezcla rara de emociones. Convive un sentido de verdadero altruismo junto con una especie de protagonismo, y un deseo de demostrarle a los demás que somos buenos. Hablo por mi en todo caso.

Quizás más importante, queremos demostrarnos eso a nosotros mismos a través de lo que hacemos y esos posts que subimos. Y esto alimenta el espíritu de todos los demás. Como si fuera por un sentido de etiqueta no discutida, queda fuera de lugar comunicar por Facebook o Twitter cualquier tema no relacionado al sismo. En los casos más egocéntricos fue lo mismo: Selfie sin sismo, mal; Selfie con casco, bien.

El mensaje es claro, todos somos uno en estos momentos.

Surgen dos Fridas

En esta batalla de egos, donde todos quieren ser los héroes, no existe un escenario en el que todos se conviertan en figuras emblemáticas. Existen los walls y feeds personales para esa satisfacción. Ahora, independientemente de las motivaciones detrás de cada persona, ayudar a la causa de sacar a México adelante tiene enorme mérito.

Todos los rescatistas, personas recaudando fondos, gente atendiendo centros de acopio, brigadistas, topos, miembros de las fuerzas militares involucradas, médicos, ingenieros, rescatistas internacionales y demás involucrados. Todos son héroes de verdad.

Pero parece que surgió un vacío qué llenar. Como si debiese de existir una figura neutra que tome un rol central en los medios para personificar el momento. Y debía ser una figura que claramente careciera de cualquier indicio de ego o protagonismo para ser aceptada por todos los demás egos. Quizás es por eso que las dos Fridas surgieron como candidatas para convertirse en las figuras que más se recordarían del 19S.

Frida Sofía

La primera, Frida Sofía, es al final del día el producto de una falta de comunicación terrible. Por una parte la Marina de México aseverando que existía tal niña atrapada en los escombros del Colegio Enrique Rebsamen y por otra medios ávidos por algún golpe noticioso.

No se sabe donde se perdió exactamente el hilo, pero el problema fue el morbo con el que se perfiló esta historia por parte de Televisa. Un drama digno de La Rosa de Guadalupe. Todos los demás medios se montaron detrás por el apetito del público esa noche. No fue hasta que el titular de la SEP Aurelio Nuño enfatizó que no se tenía contacto con los padres de Frida Sofía que alguien pareció comenzar a disminuir la histeria por el rescate.

Al final nada pasó. Al día siguiente (21 de septiembre), se determinó que siempre no existía tal niña y todos trataron de deslindarse del error.

Frida

La segunda Frida, el labrador de rescate, tomó pronto la delantera con este vacío medíatico. De todos los perros de rescate involucrados en la búsqueda de supervivientes, algo acerca de esta perrita beige específicamente nos pareció sumamente atractivo. Puede que sea justo que Frida parece de manera superficial un underdog.

A comparación de Eco o Evil, con sus facciones astutas de Pastor Alemán, Frida nos resultó un poco más accesible. Su cara redonda es tierna, hasta un poco ingenua. Los gogles, botas y chaleco de rescate parecen de alguna manera estar fuera de lugar en ella. Como si se tratara de la protagonista de una versión más de Buddy: Rescate en la CDMX.

Este contraste nos representa de manera más adecuada. La underdog sorprendiendo a todos. La labrador que parece solo existir para recibir y dar amor resulta ser también una perrita de rescate. Somos nosotros después del temblor, como si al suceder 19S la población de la Ciudad de México súbitamente recordara las capacidades heróicas que ya habían estado presentes en otras tragedias, convirtiendo ciudadanos cualquiera en héroes. En ese sentido, todos somos Frida.

La Fridamanía

En pocos días Frida tomó control de los medios y redes sociales. Tiene los ingredientes clave para que la gente le de share y like a sus historias. Un perrito o gatito en la era del internet parece tener una ventaja injusta. Un perrita, encima tierna, cuya misión es rescatar personas, se vuelve irresistible en el contexto de la tragedia. Para rematar comparte nombre con una de las artistas más representativas de México.

Que su participación en estos rescates específicamente no sea claros no parece tener relevancia; en la construcción de la post-verdad nos queda claro que la perrita ha salvado más de 50 vidas aunque no sepamos en qué eventos.

Lo importante es que es una imagen sumamente fácil de viralizar y tiene una carga emocional contundente. Se puede convertir en noticia, playera, pin o póster; y como ventaja, puede recordarnos de manera emocionalmente sana los eventos del 19S.

Las redes sociales y los motivos de preocupación

Una vez que se determina qué es lo correcto en redes sociales, se desarrolla una mentalidad de masas que eficazmente se despliega a través de cada actor presionando a cada otro actor para que se actúe o piense de una cierta manera. De esta manera se construye lo que Latour llama matters of concern que podría traducirse como motivos de preocupación. Este fenómeno se volvió sumamente evidente en el contexto del 19S.

En este caso, todos los Mexicanos esperábamos que todos los demás Mexicanos se involucraran en en el mismo motivo de preocupación siendo este el sismo. Zsona Maco, al decidir ir en contra de esta etiqueta y no cancelar su evento, fue asediado por calificaciones de una estrella en su cuenta de Facebook como reclamo colectivo.