Artículo redactado por: Mario Daniel Sánchez

La industria del arte y el entretenimiento han sido fieles compañeros del sistema educativo. Desde la primaria hasta la universidad, es común ver que los profesores usen materiales provenientes de estos rubros para fortalecer y contextualizar sus enseñanzas. En los últimos años algunas instituciones educativas, sobre todo en Europa y Estados Unidos, han recurrido a los videojuegos como una nueva forma de enseñanza, la cual ha demostrado los beneficios suficientes para considerarla una herramienta clave para definir el futuro de la educación en varios países.

¿Te imaginas que jugar videojuegos como Mario Bros sea parte de un plan de estudios? Eso es realidad en el colegio Alameda de Osuna en Madrid, donde han utilizado exitosamente juegos de video para reforzar algunas áreas de estudio, como Geometría, con el famosísimo Minecraft. En una entrevista para el diario El País, la catedrática de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Alcalá de Henares, Pilar La Casa, afirmó que los videojuegos “pueden ser de gran ayuda para aprender conceptos científicos complicados”, como en el caso de Portal, el cual puede ser clave para enseñar a los estudiantes sobre el espacio de las tres dimensiones, entre otras teorías más.

De hecho, existen videojuegos que fueron desarrollados con el objetivo específico de educar o enseñar. Tal es el caso de los denominados 'serious games', entre los que destacan juegos como Animal Hero Universe, Aislados, Heimdal y El viaje de Elisa, los cuales se caracterizan por estar enfocados en desarrollar el poder cognitivo de los niños, así como ayudar con la educación de grupos sociales vulnerables, como niños con Síndrome de Down y Síndrome de Asperger.

Podemos ver cómo el proceso de ‘gamificación’ ha robustecido el sistema educativo en otras partes del mundo, por lo que es muy posible que en un futuro cercano esta tendencia se fortalezca cada vez más en tierras latinoamericanas, convirtiéndose en una solución al rezago que se vive en esta región.

En el futuro, la portabilidad de los videojuegos será una manera de llevar educación de calidad y vanguardia a quienes más lo necesitan.